HISTORIA

Una idea de su origen es que ideó este juguete para pasar
tiempo con su hija, adaptando el juguete para que pudieran jugar y recoger las
2 (ella padecía miastenia). Otra idea, plantea que una vez viajó a Israel vió que los niños jugaban a tirar piedras, y
empezó a pensar cómo crear un jugutete para entretenerlos.
Su patente caducó en 2005, con lo que no se ha hecho
millonaria, aunque no lo lamenta por el bien de los niños, y adultos.
En países como Estados Unidos o Reino Unido estas peonzas
de mano se han comercializado como herramientas para la ayuda de pacientes con
autismo, déficit de atención, estrés, ansiedad o depresión. Ayuda a reducir la
ansiedad y aumentar la capacidad de concentración. Sin embargo, las partes
pequeñas de estos objetos pueden conllevar “peligro de asfixia” para niños
menores de tres años.
VERDADES Y MENTIRAS DEL SPINNER
Verdad: es
un juguete de moda, al que juegan numerosos niños en recreos, casa….
Mentira: es
terapéutico.
El spinner se vende como juguete terapéutico para niños
con déficit de atención o antiestrés para adultos no está reconocido
científicamente. Estudios dicen que no regula el sistema de atención al ser
repetitivo, y no tiene beneficios a largo plazo. Lo que funciona es el
autocontrol, los límites y las normas, que no proporcionan este juguete.
Es un juego sencillo, dominarlo supone pequeños desafíos
que fácilmente se superan. Se pueden hacer múltiples malabares.
Verdad:
jugar te proporciona algunas mejoras cognitivas.
Estudios refieren que realizar actividad física mientras
juegas (zapatear, mover las piernas, mover la silla, ayuda a recordar mejorar
la información así como mejorar la memoria de trabajo y las habilidades de
razonamiento.
EP