El
yogur se elabora a partir de leche pasteurizada y homogeneizada, normalmente de vaca, a la que se añaden
bacterias o microorganismos cuando se encuentra a una temperatura de 40-45ºC.
De esta forma, alteran sus componentes nutritivos y la lactosa, que es el
azúcar de la leche se transforma en ácido láctico, lo que provoca una
acidificación que hace que las proteínas
de la leche se coagulen.
El
yogur es uno de los alimentos más destacados al contener un mayor porcentaje de
calcio; incluso mucho más que la leche. Proviene de la fermentación de la
leche, contiene una enorme cantidad de vitaminas del grupo B preparadas para
ayudarnos a combatir las infecciones. Facilita la asimilación de nutrientes,
favorece la absorción de la grasas, combate las diarreas y el estreñimiento,
disminuye el colesterol y reduce los efectos negativos de los antibióticos; sin
olvidar que contiene calcio, magnesio y fósforo, los minerales indispensables
para mantener sanos nuestros huesos.
EL
yogur ayuda a mejorar nuestro cutis y también es beneficioso para combatir los
hongos vaginales.
Es
un alimento que puede ser incluido en cualquier tipo de régimen y que está
indicado para todas las personas.
El
yogur liga muy bien con la salsa de champiñones, o como aliño de ensalada como
sustitutivo del aceite.
Lo
recomendable es consumir entre 1 y 2 yogures al día, preferiblemente en el
desayuno y en la cena, por su fácil digestión.
EP